Pacharán para saborear: así ha sido la cosecha de endrinas

Conoce cómo ha trascurrido la recolección de endrinas de este año, y cómo se prevé que sea el pacharán que elaboraremos con ellas.

5/11/25

Cuando hablamos de pacharán, muchas veces pensamos en la tradición de compartir un espacio tranquilo, en reuniones entre amigos o en esos momentos en los que simplemente nos regalamos una pausa. Pero detrás de ese sabor tan característico hay todo un proceso que comienza mucho antes de que la botella llegue a la mesa: el cultivo de la endrina, ese pequeño fruto azulado que lo hace todo posible.

Este año ha sido especial y algo diferente, ya que, como sabéis, cada cosecha es distinta. Hay inviernos más fríos, primaveras más suaves, veranos más lluviosos o secos… y todo eso influye en el campo. Sin embargo, lejos de complicar las cosas, este año nos ha regalado algo que valoramos enormemente: unas endrinas de una calidad excepcional e intensas en sabor y aroma. Y eso es justo lo que buscamos.

La endrina: un fruto pequeño con un gran carácter

Se trata de un fruto silvestre que se cultiva con paciencia y cariño. Necesita tiempo para madurar, para absorber la esencia de la tierra, el sol y la lluvia. Es precisamente esa forma lenta y delicada de crecer la que la convierte en algo tan especial.

Este año, durante la primavera, se produjeron en Navarra unas lluvias intensas y fuertes, que coincidieron con los árboles en plena floración y provocaron la caída de muchas flores. Gracias, a esa misma lluvia, no hemos tenido problemas de riego, lo que nos ha permitido que, aun con una cosecha bastante mermada en primavera, hayamos conseguido una producción de calidad y con gran equilibrio. Endrinas pequeñas, sanas y concentradas que permitirán obtener un pacharán de gran calidad.

En cada cosecha, lo primero que buscamos es la calidad sensorial. Es decir, cómo sabe y qué sensaciones nos deja en el paladar. Esta cosecha nos ha sorprendido gratamente: aunque algunas variedades han tardado más de lo normal, el fruto presenta un equilibrio perfecto entre dulzor y acidez, justo lo que permite crear un pacharán redondo, armónico y con personalidad.

La importancia de la recolección

Una parte esencial de este proceso es la recolección. En nuestra casa seguimos un estricto control de las endrinas desde la floración hasta la recogida, tal y como se ha hecho siempre. ¿Por qué? Porque la mano humana, en este caso la de nuestra enóloga Sara, distingue lo que está en su punto perfecto y lo que no. Son muchas las veces que asiste al campo para probar y medir las características de los frutos antes de su recolección.

Este trabajo requiere dedicación, pero es también una forma de respetar el fruto y de asegurar que lo que llega a nuestras instalaciones es exactamente lo que queremos: calidad. Además, este contacto directo con el campo y sus tiempos nos recuerda cada año por qué hacemos lo que hacemos.

Una vez que ya tenemos las endrinas en nuestras instalaciones, solo tenemos que preparar el anís y los maceradores, y llevar un control durante la elaboración. Nos quedan varios meses hasta que podamos obtener el producto terminado, que será el que os ofreceremos en las diferentes marcas de pacharán que tiene la “casa Baines”.

Un pacharán que nace del cariño por la tierra

Nuestro pacharán no es solo un macerado. Es una historia que comenzó hace mucho tiempo y que se va actualizando año a año, desde el trabajo en el campo hasta el momento del embotellado. Cada decisión se toma pensando en el respeto a la tradición, pero también en la mejora constante.

Este año, gracias a la excelente calidad de las endrinas, el proceso de maceración anuncia un pacharán especialmente aromático y equilibrado. Todo apunta a que el color será profundo, brillante, y el sabor… bueno, ese será el resultado que compartiremos con cada uno de vosotros.

Mirando hacia adelante

El campo nos enseña algo valioso: cada año es único. Y este año nos ha recordado la importancia de la calidad frente a la cantidad. No se trata de cuántos frutos se cultivan, sino de cómo son esos frutos. Y nosotros estamos orgullosos de lo que hemos conseguido.

Sabemos que el pacharán es parte de nuestras tradiciones, de nuestros encuentros y celebraciones. Por eso cuidamos cada paso del proceso, para que, al abrir una botella, cada persona encuentre algo más que un pacharán: encuentre autenticidad.

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