Así ha sido la cosecha de endrinas de 2026: un año marcado por el campo y el clima
Te contamos cómo ha sido la cosecha de las endrinas que usamos para elaborar nuestro Pacharán.
16/9/26
Cada año, cuando el verano llega a su fin y el campo empieza a cambiar de ritmo, las endrinas se convierten en protagonistas. Su recogida marca uno de los momentos más esperados para quienes conocen bien esta pequeña fruta silvestre, cuyo característico color oscuro y su sabor fácilmente reconocible, es el punto de partida ese producto tan nuestro como es el pacharán.
La cosecha de este año como siempre, ha ido de la mano de la climatología. La evolución de las temperaturas, este año especialmente altas y la escasez de lluvias, han condicionado: el momento de maduración, la cantidad de fruta y sus características.
Empezamos a realizar nuestros controles en el campo a finales de julio - principios de agosto, donde ya pudimos ver que este año la maduración iba adelantada. Tanto es así que uno de nuestros ecotipos se cosechó a mediados de agosto, cuando lo normal es hacerlo a mediados de septiembre. Durante las siguientes semanas, la maduración fue escalonada pero ininterrumpida, ya que el calor no ha dado apenas tregua.
Actualmente nos queda por recolectar tan sólo el último ecotipo, que también viene adelantado y, si no hay cambios, probablemente podamos decir a finales de este mes de septiembre que hemos terminado la cosecha de este curso.
2026 está siendo un buen año, en cantidad y en calidad, podremos recoger más kilos que el año pasado y además con un tamaño y estado sanitario idóneos, para nuestro pacharán.
Una endrina con personalidad propia
El color, el tamaño, la firmeza de la piel y el equilibrio entre astringencia y acidez son algunos de los aspectos que se tienen en cuenta a la hora de valorar la endrina. En el caso del pacharán, la calidad de esta resulta fundamental. La fruta aporta esos matices que acabarán definiendo el resultado final: su carácter, la intensidad del color y ese perfil que distingue a un buen pacharán.

Detrás de cada endrina, muchas horas de trabajo
Cada año y en cada cosecha hay mucha dedicación, experiencia y cariño. La recogida de la endrina requiere conocer bien el terreno y saber identificar el momento en el que el fruto se encuentra en las mejores condiciones.
Durante la campaña, cada jornada de recolección supone recorrer el campo, seleccionar los frutos y poner todo el cuidado posible, para que las endrinas lleguen en las mejores condiciones. Es un trabajo que combina la labor de campo y el esfuerzo físico con algo que solo se consigue con los años: conocer el comportamiento de la planta y saber interpretar lo que dice el campo, algo que tanto Sara, nuestra enóloga, como nuestros compañeros agricultores, Esteban y Eduardo, controlan perfectamente desde hace muchos años.
Al final, el pacharán que llega al consumidor es el resultado de todo este proceso. Desde la floración del endrino en el campo hasta la recogida de los frutos, cada paso cuenta. Y es precisamente eso, la combinación de naturaleza, y trabajo bien hecho, la que hace que cada cosecha sea especial para nosotros.

Ahora comienza una nueva etapa. Las endrinas recogidas serán las protagonistas de un proceso en el que tradición, tiempo y experiencia volverán a ser fundamentales.
El resultado de esta cosecha de 2026 se podrá disfrutar dentro de unos meses, cuando los matices que se han ido forjando en el campo, junto con el esfuerzo y la dedicación puestos en cada fruto, se trasladen al producto final: nuestro Pacharán.